El puerto de Frutos

  

Mercado de Frutos

El mercado de frutos en el puerto de Tigre merece seguramente una visita, pues es uno de los rincones públicos más agradables de los alrededores de Buenos Aires.

Se puede llegar muy bien a pie desde la estación Delta del Tren de la Costa, o en automóvil por la avenida Cazón o la avenida Italia y luego la calle Sarmiento (el acceso está perfectamente señalizado).

El mercado de frutos ya no es tal, o sólo lo es en muy modesta parte, pues la una ves floreciente fruticultura de Delta ha sido mermando, desde hace ya algunos lustros, hasta casi desaparecer. Como productos -testigo de que "la isla" produce frutas superiores, se encontrará en los puestos (de frutas del Valle de Río Negro) ciruelas en verano y en invierno limones y naranjas, además de miel y dulces o mermeladas de variadas frutas isleñas. Pero aquel pintoresco Puerto de Frutos, con sus barquitos cargados de naranjas, membrillos y manzanas, ya no existen más.

También la producción de mimbre y formio atraviesa tiempos difíciles, pero una cantidad depuesto e incluso una cooperativa ofrece un catálogo completo de los objetos realizables en mimbre, caña y otras fibras o maderas de comarca isleña. Todas estas manufacturas y artesanías atestiguan la importancia que la sislas llegaron a alcanzarlos cultivos de fibras vegetales

Otros puestos del mercado venden plantas y hierbas aromáticas, confirmando lo que ya se puede deducir de lo anterior de Tigre no perdieron su feracidad, sino sólo la competitividad de los minifundios insulares frente a otros cultivos en gran escala. Prueba que su tierra es casi abono puro es que se la vende como resaca fertilizante de los puesto de plantas.

El activo Puerto de Tigre se encuentra contiguo al sector de frutos. En la dársena central se encuentra las dos docenas de lanchas-almacén que abastecen a los habitantes de las islas con los más variados productos, las lanchas patrulleras de la Prefectura Naval y también las chatas-flete para el transporte de materiales o mudanza de y hacia las islas.

En la última y más amplia de las dársenas descarga los barcos fluviales madereros que llegan cargados de troncos de sauce y álamo, provenientes de las islas forestales del Delta. Estas maderas livianas en su mayor parte se transforman en cajones para fruta - del Valle de Río Negro, vaya ironía- y otros envases de madera descartables.

Las barcazas madereras sin llegar al colorido pintoresquismo de aquellas naves -cornucopia de frutos de Edén isleño, tienen también su discreto encanto. Y no deben doler en el espíritu esas montañas de troncos talados, pues en el Delta estos árboles forestales crecen constantemente a razón de más de un metro por año.

El Puerto de Tigre funciona también para la descarga de arena. Los grande silos metálicos que se puede ver junto a la dársena maderera son depósitos de arena. No son raras las chatas areneras descargando el producto extraído del lecho del Paraná aguas arriba.